Vinos & bebidas


Los vascos del Tannat

La Tannat tiene una curiosa historia, la uva que es actualmente la insignia en tintos, en el panorama vitivinícola uruguayo.
 
Digamos que el origen de esta uva se sitúa en el suroeste de Francia y se produce en Madiran, en Irouléguy, Tusan y Béarn y es componente menor de los vinos de Cahors. Pero lamentablemente allá en su lugar natal, esta uva no escapó a la temida y desvastadora Filoxera, la plaga que asoló los viñedos de Europa a fines del siglo XIX. Europa lloró la pérdida de incontables viñedos, hasta que hallaron el remedio en un “pie americano” para sus plantas, inmune al bicho de la filoxera. Pero, para ese entonces ya la Tannat, como nuestra Malbec, habían iniciado otra vida en América, en el hemisferio Sur.
 
El comienzo de la aventura americana de Tannat se dio en Argentina, en Concordia, en la provincia de Entre Ríos. Allí, en aquellos años, como en Colón, que enfrenta a Paysandú en Uruguay, ya que sólo están separados por el bello río Uruguay (Rio de los Pájaros) había viñedos y viñateros que hacían buenos vinos. Al parecer en Entre Ríos, la Tannat se había adecuado muy bien al terruño. Un inmigrante vasco, Don Elorria o Elorriaga, tenía florecientes estacas y buenos caldos. Porque en esos años había numerosos viñedos en la zona. Que hubieran prosperado y crecido en importancia, salvo por la prohibición del Gobierno Nacional a que se continuara haciendo vino en Entre Ríos, favoreciendo ampliamente así la zona de Cuyo.
 
Corría el año 1870 y otro vasco que residía en Uruguay, en la zona de Salto, amigo del entrerriano, lo visitó cierta vez. Era Pascual Harriague, residente en Uruguay y que también tenía viñedos y se encantó con estas vides y el vino de su compatriota del que había oído hablar. Elorriaga, le regaló unas estacas (dicen que fueron ocho) que Harriague llevó y plantó en el vecino país. Y que prosperaron y crecieron, a tal punto tuvo fama, que a las Tannat, en un principio, comenzaron a llamarlas “Harriague”, el nombre de su introductor en Uruguay. El vasco-uruguayo llegó a tener unas 200ha en La Caballada, Salto Uruguayo.
 
En Uruguay la historia se cuenta de otra manera. Dicen que “en 1874, llegó al Uruguay Pascal Harriague, inmigrante vasco – francés que provenía de los bajos Pirineos y traía con él una cepa de origen francés, el Tannat”. El caso es que, sea de uno u otro lado del Río Uruguay, sea un vasco u otro colaboró para que todos conociéramos la Tannat en suelo americano. Al parecer fue tal el éxito del vino que Harriague obtuvo premios internacionales y exportaba vino en toneles de madera de roble hacia Francia.
 
Los vinos a partir de la uva Tannat suelen tener alta concentración de taninos y es bastante astringente. Suele mezclarse con Cabernet Sauvignon o Cabernet Franc para suavizar su astringencia. La uva Harriague  también dio nombre a un vino oscuro, robusto, ideal para los asados uruguayos.