Vinos: historias de mujeres

¿Quiénes  fueron  Ascencìón Isasmendi y  Melchora Lemos?  Contamos la historia desconocida de  mujeres, pioneras y apasionadas protagonistas de la industria vitivinícola argentina, en un contexto histórico en el cual la mujer era poco menos que un objeto. Y hay muchos ejemplos más!

Colomé, está allá arriba (2380m s/mar) en las cumbres de Salta, a 20km de Molinos. Y lo que  hoy es una bodega internacional antes fue el predio de los Dávalos. Colomé fue creada como Encomienda en el año 1831 por el último gobernador español de Salta, Nicolás Isasmendi de Echalar.. El destino  de su hija, Doña Ascención, a quien casaron veintitrés años después -1856-, siendo muy joven con José Benjamín Dávalos, (Gobernador de Salta 1866-1867), fue definido con aquel matrimonio.
 
Ella, una adelantada a su época, inquieta,  interesada y preocupada por sus tierras, tuvo la iniciativa de incrementar las plantaciones de Tacuil (2567m s/mar) y Colomé con cepajes de alta calidad que fue personalmente a buscar a Francia. Ascención trajo los primeros plantines de Malbec, también incrementó las plantaciones de Cabernet Sauvignon y de Torrontés. De esta forma osada para la época, la joven Ascención, dio comienzo a la industria del vino en los Valles Calchaquíes y a la tradición vitivinícola  de la familia Dávalos. Hoy, el bodeguero Raúl Dávalos elabora en su homenaje un excelente vino con uvas Cabernet Sauvignon-Malbec, cosechadas en Tacuil, que lleva su nombre.

Melchora Lemos (1691-1741) mendocina apasionada fue una empresaria audaz y luchadora que enfrentó a su hermano, un “poderoso miembro del Cabildo de la ciudad de Mendoza” en su lucha por sobrevivir y hacer crecer sus emprendimientos. Este hombre, que había descuidado los campos heredados  , cegado por la envidia, estaba empeñado en “ destruir los logros de Melchora,  quien en propia defensa acudió a la Audiencia de Santiago”

Doña Melchora heredó campos y la bodega de su padre, de 40 varas de largo; pero ella de mente abierta y visionaria, edificó otra nueva  más grande, de 50 varas y techada. También se ocupaba personalmente de su viña, producía buen  vino y  fabricaba sus tinajas para la elaboración y transporte del  mismo, que llegaba a Buenos Aires  en una tropilla de carretas propia.
 
Totalmente innovadora, esta mujer ejemplo  en la historia de la vitivinicultura mendocina,  produjo un revuelo cuando incorporó para la elaboración y traslado del vino  los primeros  contenedores o barriles  de madera. En realidad la historia demuestra que en Mendoza , “desde el siglo XVII la mujer poseía viñas y bodega y comercializaba su producto” y son muchos los documentos que así lo atestiguan.
 
Fuente: Archivo Histórico de Mendoza /  Diario Los Andes (La Mujer y el vino- de Estela Premat) / Pablo Lacoste: "La mujer y el vino"/ propias