Anaquel

Crónicas de viaje

Madrid, es una ¡fiesta!. Realmente una bella ciudad con mucha vida. Las “tapas y pinchos”, siempre acompañados por una “caña”, vaso o copa de cerveza, o un vino son casi obligados al atardecer, pese a la crisis… que está, pero se olvida por un rato… es el espíritu español que no decae.

Una ciudad limpia, iluminada, con variadas opciones para turistas o viajeros que en verdad son y están en gran cantidad.

Inevitable no pasar por el Museo del Jamón, como lo es ir de tiendas y visitar mercados. Atardece y el público que colma las calles bebe y come, conversa, ríe y disfruta en las barras y en mesas altas en la vereda.

Justamente descubrimos por allí delicias como las Ostras Planas; Cortezas de Jamón Fritas (la piel de los jamones, crocantes y deliciosas); cangrejos –Nécoras-, croquetas de ibérico y por supuesto Tortillas.

Caminando (las ciudades se ven mejor cuando se las camina) por Gran Vía, nos sale sin pensarlo canturrear una melodía al encontrar un bar memorable: El Chicote… emblemático bar art decó fundado en 1931 -del famoso Barman Perico Chicote- y donde se prometía un “agasajo postinero con la crema de la intelectualidad”… Famoso también por el "Museo Chicote", nacido en 1940, cuando Perico decidió mostrar al público su colección de casi diez mil botellas con diferentes bebidas almacenadas en un sótano contiguo.

Pero no podemos detenernos y a seguir por El Paseo de la Castellana… Entonces, llegamos a Recoletos, donde hacemos un alto en otro café literario histórico: El Gijón. Ahora también con mesas sobre los jardines, con sus sombrillas y su piano. Un sitio frecuentado desde su apertura y siempre por artistas e intelectuales como “Benito Pérez Galdós, con sus bigotes, sus amantes y sus cuartillas de escritor debajo del brazo”, José Canalejas, Santiago Ramón y Cajal, Ramón María del Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Julio Romero de Torres, Federico García Lorca, Dalí, Buñuel, Ignacio Sanchez Mejías. Asi mismo se les llegó a unir Ruben Darío, Ramón Gómez de la Serna, Benlliure, Soroya, Eugenio D´ors, Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca, Arniche. Y también escritoras (transgresoras para aquellos años) como Mercedes Fornica, Carmen de Mora o actores como Celia Games. En 1963 El Gijón amplió su oferta con un restaurante totalmente recubierto con maderas, en el sótano, que llamaron “La Cripta Embrujada”.

Pero seguimos el recorrido que nos descubre Madrid y nos resulta imposible no caminar hasta el Parque del Retiro, con sus verdes, fuentes y lagos, niños, marionetas y música, el Palacio de Cristal, la Fuente de la Alcachofa y en este entorno plácido beber distendidamente otro café.

Los viajeros deben continuar… empero el recuerdo de Madrid será imborrable.